domingo, 4 de febrero de 2018

El corazón de las tinieblas de Joseph Conrad

“La «Nellie», una pequeña yola de crucero, se inclinó hacia su ancla, sin el menor aleteo de las velas, y quedó inmóvil. La marea había subido, el viento estaba casi en calma y, puesto que se dirigía río abajo, lo único que la embarcación podía hacer era echar el ancla y esperar a que bajara la marea.”

El corazón de las tinieblas. Alianza.


Título: El corazón de las tinieblas (Heart of Darkness)

Autor: Joseph Conrad

Fecha de publicación: 1899 en fascículos y 1902 en un libro (original en inglés)

Traducción: Araceli García Ríos e Isabel Sánchez Araujo

ISBN: 84-206-1623-0

Págs.: 157

Editorial: Alianza




Sinopsis:

Se trata, como en la mayoría de sus novelas, de una historia parcialmente autobiográfica, que en este caso recoge sus experiencias en el África Central, terreno privilegiado para el ejercicio de esa “filantropía enmascarada” de que se revistió la colonización occidental.

Opinión:

¡Bueeenas!
Llevo meses intentando contenerme y leer solo aquellos libros procedentes de mis estanterías. Como ya sabéis y he comentado en más de una ocasión, tengo muchas lecturas que no he tocado, por lo que llevo sin pisar la biblioteca aproximadamente dos años y sin consumir libros de amigos aun más. Luego, este pequeño relato que hoy os traigo es el resultado de este esfuerzo titánico por comprar lo mínimo y ser consecuente con la pila de libros que tengo en mi habitación. Así que, sin más dilación, os presento El corazón de las tinieblas, de Joseph Conrad, una historia intensa y oscura donde las haya. Sentaos y disfrutad, que ésta es una aventura que merece la pena.

Marlow es un viejo capitán al mando de “la Nellie” junto con su pequeña tripulación a la espera de que baje la marea para continuar su trayecto por el Támesis. Y es en ese momento de aburrimiento, donde da comienzo nuestra historia, pues Marlow aprovechará este descanso para contar(nos) su experiencia por el río Congo. En esta breve introducción, la voz narrativa es de uno de sus tripulantes, pero en cuanto comienza la verdadera aventura, este viejo lobo de mar se hace con la historia y nos la relata como si realmente estuviéramos allí con él.


El argumento en sí no es nada del otro mundo. Tenemos a un inglés al que envían a África en plena época colonial, a finales del siglo XIX, justo después de terminar con el reparto de África entre los países europeos. Este señor, Marlow, debe viajar a través del río Congo para relevar a un agente comercial que está gravemente enfermo. La cuestión es el juego al que nos somete Conrad, su autor, quien irá oscureciendo la narración a medida que nos adentremos en África, pues el país y su naturaleza exótica y desconocida son parte indispensable que dota de fuerza los sentimientos del protagonista, sobre todo la intriga que le genera ese agente al que tiene que sustituir, Kurtz, un personaje verdaderamente interesante que está presente durante toda la novela y que solo aparecerá al final.

Conrad es un artista de la descripción y consigue transmitir el entorno de Marlow a la perfección, además tanto detalle y recursos como las comparaciones y las metáforas ralentizan ligeramente la historia para bien. Todo ello consigue que te pongas de alguna forma en la piel del protagonista y sientas ese pequeño ansia que se acrecienta cuanto más cerca está de su destino, de Kurtz. Juega con que Marlow no conoce nada y no ha visto en su vida a este señor, de manera que se tiene que imaginar a este personaje a raíz de los comentarios de los secundarios que hablan casi en susurros. Es todo muy misterioso, y ya sabemos que el desconocimiento puede llevar al miedo en ciertas ocasiones.

“Bueno, sabéis, eso era lo peor de todo: esa sospecha de que
no fueran inhumanos. Brotaba en uno lentamente.”
Esta oscuridad latente y directamente proporcional a la distancia entre Marlow y Kurtz es vital para transmitirnos los temas de los que Conrad quiere hablarnos, es decir, la soledad y la colonización.
Por un lado, el autor nos muestra sin tapujos lo que ocurrió durante la colonización africana, pues tenemos que tener en cuenta que Conrad fue marinero muchísimos años: viajó al Congo y lo vivió en sus carnes. Es duro leerlo a sabiendas de que no es solo la imaginación de un señor. Nos muestra cómo hombres raquíticos y cansados hasta la extenuación se escabullían para dejarse morir entre árboles, a causa de los trabajos forzados a los que se veían sometidos;  también cómo hombres de otros lugares lejanos –como él mismo- aparecían de la nada y destrozaban sus hogares sin miramientos. Es un tema crudo pero necesario, sobre todo por el hecho de que lo escribe como británico, o sea, que no es la típica perspectiva de inglés que coloniza para “ayudar al desarrollo de esas nuevas sociedades”, sino que reprocha esa actitud de hombre-salvador.

“No eran colonizadores; su administración era simplemente opresión, y sospecho que nada más. Eran conquistadores, y para ello sólo se necesitaba la fuerza bruta; no hay nada en ello de qué jactarse cuando se tiene, ya que la fuerza de uno es sólo un accidente que se deriva de la debilidad de los otros. Se apoderaban de todo lo que podían por simple ansia de posesión, era un pillaje con violencia, un alevoso asesinato a gran escala y cometido a ciegas, como corresponde a hombres que se enfrentan a las tinieblas. La conquista de la tierra, que más que nada significa arrebatársela a aquellos que tienen un color de piel diferente o la nariz ligeramente más aplastada que nosotros, no posee tanto atractivo cuando se mira desde muy cerca. Lo único que la redime es la idea. Una idea al fondo de todo; no una pretensión sentimental, sino una idea; y una fe desinteresada en la idea, algo que puede ser erigido y ante lo que uno puede inclinarse y ofrecer un sacrificio…”

Por otro lado, tenemos el tema de la soledad humana que se ve reflejada en la figura del enigmático Kurtz. Por lo visto, este agente comercial lleva unos cuantos años trabajando allí solo, rodeado de personas que no entienden su idioma y con otras costumbres totalmente opuestas a las suyas, además del entorno tan distinto al habitual. No es tan fácil adaptarse, y menos si tienes el problema del poder, sí, el poder que le da su rango de jefe de esa zona, ese poder que puede corromper corazones con mucha facilidad y más en una situación como la suya. Veremos a un hombre desquiciado por la soledad, hundido en la profundidad de la selva y con el corazón de las tinieblas.

Antes de finalizar la reseña, sí que me gustaría comentar brevemente una cosa que he notado. Conrad se da cuenta de que “el hombre blanco occidental” no es superior ni debe tratar a otros hombres de distintas culturas como si fueran herramientas sin alma, pero la visión que tiene de las mujeres no está nada desarrollada. Lo poco que menciona de los dos personajes femeninos que aparecen –una inglesa y una africana- da a entender que en este caso no se ha parado a pensar tanto, no se pueden comparar.

En conclusión, es un relato intenso en el que predomina la descripción por encima del diálogo. Muy bien escrito lo que es sorprendente teniendo en cuenta que el inglés no era la lengua nativa de Conrad, sino que empezó a estudiarla cuando tenía más de veinte años. Creo que es una historia que te atrapa al igual que el Congo a Marlow, y que espero que si la leéis la disfrutéis muchísimo, y si ya lo habéis hecho, mucho mejor ;-)

Sobre el autor:

Teodor Józef Konrad Korzeniowski nació el 3 de diciembre de 1857 en Berdýchiv (antes territorio polaco y ahora norte de Ucrania). Hijo de un noble, Apolo Nalecz Korzeniowski, quedó huérfano a los once años, por lo que estuvo bajo la tutela de su abuela y su tío paternos. Con dieciséis años, viajó a Marsella como marino mercante francés, lo que le llevó a participar en las guerras carlistas españolas posicionándose a favor de Carlos. También vivió durante esa época un intento de suicidio a causa de un amor. Ante la imposibilidad de ascender a oficial de la marina francesa y huyendo del reclutamiento ruso por el ejército zarista, se trasladó a Londres en 1878, sin saber inglés. En 1880 aprobó el examen para llegar a ser segundo oficial de la marina mercante, y seis años más tarde llegó al grado de capitán. A la par que pasó a ser un auténtico súbdito británico, cambiándose el nombre por Joseph Conrad.  Navegó durante toda esta década siguiente por los mares del sur, el archipiélago malayo, África y el río Congo, experiencias que se reflejarían en su obra.
Conrad empezó a escribir en 1889. Ese año, inició su obra con La locura de Almayer mientras siguió navegando hasta 1894. Pero el éxito no aparecería hasta la publicación de Chance en 1912. Aunque el relato más famoso hasta la fecha es El corazón de las tinieblas de 1902 (formato libro). En total escribió trece novelas, dos libros de memorias y una gran cantidad de relatos.
Mantuvo relaciones cordiales con algunos escritores de la época como Henry James o H. G. Wells, y escribió varias novelas junto con Ford Madox Ford; a pesar de esto, permaneció al margen de la vida literaria. Falleció el 3 de agosto de 1924 de un ataque al corazón en Canterbury, Inglaterra.

Obra parcial (faltan algunos relatos):
La locura de Almayer (1895)
Una avanzada del progreso (1896)
Un vagabundo de las islas (1896)
El Negro del 'Narciso' (1897)
Juventud (1898)
El corazón de las tinieblas (1899)
Lord Jim (1900)
Los herederos (1901) con Ford Madox Ford
Tifón (1902)
Con la soga al cuello (1902)
Romance (1903) con Ford Madox Ford
Nostromo (1904)
El duelo (1907)
El agente secreto (1907)
Una sonrisa de la fortuna (1910)
Freya, de las siete islas (1910)
Bajo la mirada de Occidente (1911)
Crónica personal (1912)
Azar (1912)
Victoria (1915)
La línea de sombra (1917)
La flecha de oro (1919)
Salvamento (1920)
El pirata (1923)
La naturaleza de un crimen (1923) con Ford Madox Ford
El alma del guerrero (1925)
Suspense (1925) Publicada póstumamente (inacabada)

De libro a película:

En 1979, Francis Ford Coppola dirige “Apocalypse Now”, inspirada en la novela pero ambientada en la guerra de Vietnam. Reparto: Martin Sheen, Marlon Brando, Robert Duvall, Frederic Forrest, Laurence Fishburne, Harrison Ford…,


En 1989, J. F. Lawton dirige “Las mujeres caníbales de la Selva del Aguacate”, una parodia de la novela. Reparto: Shannon Tweed, Bill Maher, Karen M. Waldron, Adrienne Barbeau…,


En 1990, Román Chalbaud dirige “El corazón en las tinieblas”, trata el viaje al Congo que realizó el autor Joseph Conrad, experiencia en la que se basó para escribir su novela breve El corazón de las tinieblas. Reparto: Jacques Spiesser, María Cristina Lozada, Alejo Felipe, Manuelita Selwer…,

[No he encontrado ningún cartel]

En 1993, Nicolas Roeg dirige la adaptación “El corazón de las tinieblas”. Reparto: Tim Roth, John Malkovich, James Fox…,




¿Lo habéis leído? ¿Qué os parece? ¿Habéis visto Apocalypse Now?


Puntuación 4,5/5

5 comentarios:

  1. Creo que esta vez lo voy a dejar pasar, aunque creo que a mi novio podría gustarle :)

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  2. me ha encantado tu reseña, de verdad
    siempre lo he tenido pendiendo
    y encima lo he estudiado en clase jaja
    estoy seguro que lo leeré, un saludo

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  3. Lo pones genial y eso despierta mi interés pero al igual que tú yo también estoy intentando leer libros acumulados, de momento he leído tres en este año que no es poco ya que siempre nos centramos en las novedades, este mes me han llegado dos tochos y a saber para cuando los terminaré, me temo que me ocuparán todo el mes jeje

    Besos =)

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  4. Creo que no he visto Apocalypse Now pero ahora no tengo muchas ganas.
    el libro es uno de mis pendientes para los que me cuesta encontrar sitio XD Pero me queda claro que lo tengo que leer :)
    Besos.

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  5. Conocidísimo autor, aunque por el momento no me tienta mucho el libro. No conocía el detalle de Apocalypse Now, me ha resultado curioso. Te comprendo, también yo intento ir leyendo pendientes que tengo de hace tiempo, aunque de vez en cuando sucumbo a alguna compra, pero bueno, intento limitarlo solo a Reyes o cumpleaños.

    Un beso ;)

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