jueves, 14 de septiembre de 2017

Casa de muñecas de Henrik Ibsen

“NORA. Esconde bien el árbol, Elena. No deben verlo los niños hasta esta noche, cuando esté arreglado. (Dirigiéndose al MOZO, mientras saca el portamonedas.) ¿Cuánto es?”

Casa de muñecas. Andrés Bello



Título: Casa de muñecas (Et dùkkehjem)

Autor: Henrik Ibsen

Fecha de publicación: 1879 (original en noruego)

Traducción: E. A. B.

ISBN: 84-89691-92-4

Págs.: 127

Editorial: Andrés Bello




Sinopsis:

Nora, la protagonista, aparentemente es feliz con su marido y sus hijos. Sin embargo, un episodio sombrío se proyecta sobre su alegría: para salvar a su marido enfermo, ella ha falsificado la firma de su padre con el fin de obtener un préstamo… Poco a poco ha reducido la deuda, pero luego, víctima del chantaje, Nora confía en un milagro…

Opinión:

¡Buenaaaas!
A principios de verano, un día de calor sudoroso y mortal, me dio un antojo de teatro; así que rebuscando por mi habitación me encontré esta pequeña joya de la literatura universal, Casa de muñecas. Una obra que, en su momento, supuso un escándalo muy sonado por temas que trataré más adelante. Primero pongámonos en situación.

Henrik Ibsen fue un escritor noruego del siglo XIX que vivió exiliado veintisiete años de su vida por voluntad propia, puesto que estaba harto del conservadurismo de su país. Viajó por Europa e intentó vivir de sus obras, lo que le generó verdaderos problemas económicos; aun así, no desistió y escribió teatro hasta que su enfermedad se lo permitió. Ibsen era un pensador ateo y crítico con la sociedad que le rodeaba, y esto se puede observar en el libro que hoy os traigo: Casa de muñecas, de 1879.

Así que tenemos entre manos una breve pieza teatral del siglo XIX, es decir, época en la que el matrimonio cohibía a la mujer, quien no podía hacer “nada” sin el permiso de su padre y/o de su marido, si ya había llegado a ese punto de su vida. Acciones tan normales -hoy en día en Occidente- como sacar dinero del banco eran impensables para una mujer, que debía pedir la autorización de su marido. Tampoco me voy a dedicar a enumerar desigualdades, simplemente quiero que os metáis en materia conmigo.

Entonces, imaginaos que vivís en esa época en la que solo hay un único modelo familiar muy tradicional (padre trabajador, madre ama de casa e hijos) y que cualquier diferencia puede suponer confusión e ignorancia, lo que puede llevar a miedo e incluso a odio. Pues bien, eso es lo que plantea Ibsen en esta pieza: lo que comienza como una familia “perfectamente normal” desemboca en una serie de planteamientos por parte de nuestra protagonista, Nora, que le harán cambiar su percepción de la realidad. Un guantazo en toda regla, vamos.

Nora es una joven casada y con tres hijos, que lleva una vida ejemplar cuidando de su casa y amando con todo su corazón a su familia, o sea, que haría cualquier cosa por ellos… ¡ya tenemos el drama servido! Y, ¿por qué? Pues resulta que su queridísimo marido, Torvaldo, está enfermo y no tienen suficiente dinero para las medicinas, así que Nora hace una pequeña trampa y lo consigue. Obviamente, todo a escondidas (incluido Torvaldo) puesto que es una ilegalidad como una casa, y eso les podría hacer perder su buen nombre.

Desde ese momento que lo cambiará todo para ella, intenta arreglarlo como puede, ahorrando sin que nadie se dé cuenta. Malviviendo cada día por el miedo a que alguien pueda descubrirla, sobre todo su marido, a quien tiene en un pedestal.

Aunque la mejor parte, para mi gusto, es el final donde Nora por fin saca todo lo que lleva dentro (¡Brutal!) y deja de ser una muñequita. En fin, Ibsen nos muestra una sociedad marcada por las apariencias como único objetivo vital.  ¿Cómo no iba a traer cola este libro en 1879, verdad? Si hasta tuvo que cambiar el final para el estreno en Alemania, y ya os digo que éste es la clave del revuelo. Eso sin contar, el hecho de escribir sobre una mujer que no pretende seguir las directrices que marca la sociedad, que quiere disfrutar y ser algo más que un objeto de decoración: primero de su padre y luego de su marido (¡menudo personaje!).

“HELMER. ¿Necesitas que te lo diga? ¿No son tus deberes con tu marido y tus hijos?
NORA. Tengo otro deberes no menos sagrados.
HELMER. No los tienes. ¿Qué deberes son esos?
NORA. Mis deberes conmigo misma.”

Es una obra teatral bastante corta que os podéis leer en una tarde, y que plasma la sociedad burguesa desde la perspectiva de la mujer de una forma creíble. Y como la empatía es parte vital de cualquier buena lectura, lo he vivido con intensidad: me he cabreado, reído y agobiado junto a Nora en cada página. Definitivamente, me parece muy recomendable.

Sobre el autor:

Nace el 20 de marzo de 1828 en Skien, una ciudad costera en la que su padre posee una destilería de aguardientes que quiebra cuando él tiene ocho años, así que se trasladan a una granja a las afueras, hasta que en 1842 regresa para continuar sus estudios en un colegio religioso de Skien. Durante esta etapa se declara ateo. A los dieciséis años se muda a Grimstad para trabajar como ayudante de farmacia. Comienza sus estudios de medicina y también a desarrollar su genio literario. A los veinte años es un librepensador, entusiasmado con las insurrecciones populares que estallan en toda Europa. En 1850 viaja a Cristianía (actual Oslo) para estudiar viviendo de sus obras, lo que le hace pasar verdaderas penurias. Noruega es por esa época un país regido políticamente por Suecia y culturalmente por Dinamarca. En 1853 acepta el puesto de director y dramaturgo de un nuevo teatro en la ciudad de Bergen, y cuatro años más tarde regresa a Cristianía para dirigir otro teatro que en 1862 cierra por problemas económicos. Este fracaso marca el comienzo de una nueva época en su vida. En 1864 viaja a Roma, Italia. Al final vive exiliado durante veintisiete años entre Italia y Alemania, principalmente. En 1891, con sesenta y tres años, regresa a Noruega, y en 1895 decide vivir en Cristianía. En 1900 sufre el primero de una serie de ataques de apoplejía, que afectarán su salud física y mental. Fallece a los setenta y ocho años el 23 de mayo de 1906.
Obra:
Catilina (1848-1850)

La tumba del guerrero (1851)
La noche de San Juan (1852)
La señora Inger de Ostraat (1855)
La fiesta de Solhaug (1856)
Olaf Liliekrans (1857)
Los guerreros de Helgeland (1858)
La comedia del amor (1862)
Los pretendientes de la corona (1863)
Brand (1865)
Peer Gynt (1867; como poema dramático)
La unión de los jóvenes (1869)
Emperador y Galileo (1873)
Peer Gynt (1876; versión teatral)
Las columnas de la sociedad (1877)
Casa de muñecas (1879)
Espectros (1881)
Un enemigo del pueblo (1882)
El pato silvestre (1884)
La casa de Rosmer (1886)
La dama del mar (1888)
Hedda Gabler (1890)
El maestro constructor (1892)
El niño Eyolf (1894)
Juan Gabriel Borkman (1896)
Al despertar de nuestra muerte (1899)


De libro a película:

En 1917, Joe De Grasse dirige “A Doll's House”, con Lon Chaney y Dorothy Phillips.



En 1918, Maurice Tourneur dirige “A Doll's House”, con Elsie Ferguson y Holmes Herbert.



En 1922, Charles Bryant dirige “A Doll's House”, con Alla Nazimova y Alan Hale.



En 1943, Ernesto Arancibia dirige “Casa de muñecas”, con Delia Garcés y Jorge Rigaud.



En 1947, Kenji Mizoguchi dirige “El amor de la actriz Sumako”, que cuenta la historia de una actriz que debe interpretar a Nora de Casa de muñecas.



En 1959, George Schaefer dirige “A Doll's House”, con Christopher Plummer y Julie Harris.



En 1973, Joseph Losey dirige “A Doll's House”, con Jane Fonda y David Warner.



En 1973, Patrick Garland dirige “Casa de muñecas”, con Anthony Hopkins y Claire Bloom.



En 1974, Rainer Werner Fassbinder dirige “Nora Helmer”, con Margit Carstensen y  Joachim Hansen.



En 2002, José Manuel Armán dirige “Casa de muñecas”, con Amparo Larrañaga y Pedro Mari Sánchez.



En 2005, Jonathan Wyche dirige “Planet Ibsen”, que cuenta la rivalidad entre Ibsen y Strindberg, quien cree que está atrapado dentro de Hernik y para escapar debe reescribir su obra Casa de muñecas.




¿La habéis leído? ¿La tuvisteis como lectura obligatoria? ¿Qué sensaciones os transmiten sus personajes, sobre todo Nora?


Puntuación 4,5/5

4 comentarios:

  1. Gracias por aportar tantos datos curiosos, esta historia no la conocía pero me gusta descubrir clásicos y si según dices se lee tan rápido ese es un punto extra.

    Besos =)

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  2. Pues no la he leído y ya es hora de que le dé una oportunidad a este clásico.
    Besotes!!!

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  3. No creo que este sea para mí, aunque a ti veo que te ha encantado. Me alegro.

    Un beso, feliz finde ;)

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  4. Descubrí esta obra gracias al montaje de Estudio 1 protagonizado por la enorme Amparo Larrañaga y se convirtió en una de mis obras favoritas, luego vi la película protagonizada por Anthony Hopkins y más tarde pude verla sobre las tablas.

    la evolución, o más bien aceptación de sí misma, que vive la protagonista de esta obra es impresionante, sobretodo cuando como espectador compruebas la represión a la que la mujer estaba sometida en esa época. Una obra que creo que hoy en día sigue siendo igual de necesaria.

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